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Oración familiar para la Cena de Noche Buena y la comida de Navidad Imprimir
Jueves, 26 de Noviembre de 2015 15:15

Oración familiar para la Cena de Noche Buena  y la comida de Navidad

“Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visita el Sol que nace de lo alto” (cfr Lc 1, 78)

 

Orientaciones para preparar esta Oración familiar: Para que todos participen activamente es bueno que todos tengan una copia de la oración. Se tienen varias velas y una imagen del Niño Jesús en un lugar destacado. También, se puede hacer alrededor del Nacimiento. En la mesa se pueden colocar velas apagadas que se encenderán después de la lectura del Nacimiento. Se coloca en un lugar visible esta frase bíblica: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visita el Sol que nace de lo alto” (cfr Lc 1, 78).

1. Canto navideño o música instrumental navideña.

2. Padre o Madre: En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Todos: Amén.

3. Padre o Madre: En este mes de Diciembre hemos iniciado el Jubileo de la Misericordia que se ha manifestado en Jesucristo. En la primera Navidad El nos visitó como Luz que nace de lo alto para librarnos de las tinieblas de la muerte y del pecado y guiar nuestros pasos por el camino de la Paz.

4. Un hijo o hija: Con el lema “Ámense como hermanos” (1Pe 3,8), resaltando el valor de la fraternidad, estamos reunidos para celebrar esta misericordia de Dios con nosotros que es el Nacimiento de Jesucristo, Hijo del Dios vivo, nacido de María por obra del Espíritu Santo. Escuchemos el Evangelio de San Lucas:

 

5. Uno de los hijos/as:  “Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: Les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»

Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. Palabra del Señor. (Se encienden las velas y se descubre la imagen del Niño Jesús)

6. Canto de Navidad

7. Padre o Madre: Dios nos ha hecho una gran misericordia al enviarnos a su Hijo. Como nos dice el Papa Francisco: ”en la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios”. Demos gracias al Padre que ha querido amarnos con un corazón de carne a través de su Hijo, Sol nacido de lo alto para iluminar las tinieblas del pecado que quiere destruirnos y conducirnos a la muerte.

Contemplemos a Jesús nacido en la pobreza extrema que sigue haciéndose presente en todos los pequeños de este mundo, especialmente, en los más pobres y necesitados. Por eso, celebrar su Nacimiento nos compromete a ser misericordiosos como el Padre practicando las catorce obras de misericordia corporales y espirituales a favor de los que más necesitan.

Uno de los hijos/as: Ahora presentemos nuestras oraciones a nuestro Padre Dios diciendo: Ilumínanos Jesús para que seamos misericordiosos como tu Padre.

• Por toda la Iglesia, para que contemplando a Jesús, misericordia del Padre, hagamos que corra como un río la misericordia en nuestro pueblo. Oremos

• Para que nosotros que hemos recibido la misericordia de Dios seamos misericordiosos como el Padre. Oremos.

• Para que nosotros practiquemos las obras de misericordia corporales dando de comer al hambriento; de beber al sediento, vestido al desnudo, acogida a los extranjeros que viven entre nosotros, asistencia a los enfermos, visitemos a los presos y digna sepultura a los muertos. Oremos.

• Por nuestra familia para que vivamos las obras de misericordia espirituales dando consejo al que lo necesita, enseñando al que no sabe, corrigiendo al que se equivoca, consolando al triste, perdonando las ofensas, soportando con paciencia a las personas difíciles y rogando a Dios por los vivos y por los difuntos. Oremos.

• Por nuestra casa para que seamos misericordiosos unos con otrosperdonándonos y apoyándonos mutuamente. Oremos.

(Se pueden hacer otras peticiones espontáneas). Concluyamos rezando todos juntos:

Bendito seas Jesús, `porque en Ti el Padre Misericordioso ha visitado y redimido a su pueblo, haciéndote una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo. Tú, eres la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; has realizado su misericordia a favor nuestro para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Te damos gracias porque eres el Sol que nace de lo alto, que por la entrañable misericordia de tu Padre, iluminas a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Amén. Todos se toman de la mano y rezan: Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Padre o Madre: Antes de concluir nuestra oración les invito a tomar en sus manos la imagen del Niño Jesús (o una vela). Al tenerlo en nuestras manos digamos un deseo para toda la familia en esta Navidad.

Bendición de los padres: Que Dios Padre Misericordioso les bendiga y les ilumine con el resplandor del Jesús, Sol que viene de lo alto, para que sean misericordiosos como el Padre en todo momento. Amén Ahora démonos un abrazo de amor llenos de alegría diciéndonos:

Feliz Navidad.

Canto alegre de Navidad.