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Lectura Sabado 1 de Marzo de 2014 PDF Imprimir E-mail
Viernes, 28 de Febrero de 2014 20:07

Primera lectura: Santiago 5,13-20

¿Sufre alguno de ustedes? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues, confiésense los pecados unos a otros, y recen unos por otros, para que se curen. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos. Hermanos míos, si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo encamina, saben que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados. Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 140

“Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor”

Señor, te estoy llamando, ven deprisa, escucha mi voz cuando te llamo. Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R/.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios. Señor, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso. R/

Evangelio: Marcos 10,13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí: no se lo impidan; de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. Palabra del Señor

Meditación

Santiago nos ofrece un conjunto de referencias a la oración. Según parece, ésta se configura en cada caso, vitalmente, según la situación en que nace. Cada quien ora desde la situación de su propia vida. Así, el que sufre, que ore; el que está contento, que cante salmos. El que esté enfermo y no pueda valerse, que haga llamar a los presbíteros para que oren sobre él. Como si no hubiera ningún instante en la vida del creyente que fuera extraño al impulso de la plegaria.

Santiago muestra una gran confianza en la eficacia intercesora de la oración. Al referirse a la plegaria que llama «de fe» espera que el enfermo se ponga bien y que le sean perdonados sus pecados (cf. v 15). Este texto es uno de los lugares fundamentales para entender el Sacramento de la Santa Unción. Desde la primera comunidad se visita a los enfermos, se ora sobre ellos y se les unge con aceite. Esto se debe hacer para lograr la sanación total: lo curará y lo perdonará.

En el Evangelio de Marcos, le presentaron unos niños para que los tocara; pero los discípulos los reprendían. No se trata pues tan sólo de un amor natural, encantador, es una toma de posición teológica, como diríamos hoy: para Jesús, el Reino de Dios no está reservado exclusivamente a los adultos.

Los niños son capaces de entrar en relación con Dios de un modo muy auténtico. Son también sujetos de diálogo. No solamente el niño es capaz de una verdadera relación con Dios... sino que, en este punto preciso se da como ejemplo a los adultos.

La toma de posición de Jesús “en favor de los niños” tiene una resonancia capital: el niño no es insignificante, ¡es una persona! y delante de Dios tiene un valor infinito. Además, toda la tradición de la Iglesia y muchos estudios bíblicos ven en esos niños a los pequeños y las pequeñas, a las personas insignificantes, a los olvidados de la sociedad, es decir, a los últimos.

 

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